Son muchas las personas que tienen entre sus propósitos del nuevo año comenzar a alimentarse de una manera más saludable, sobre todo tras una época de excesos y descontrol nutricional. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) ha estimado que la ganancia de peso en las pasadas fechas es de entre dos y cuatro kilos, un extra que cada vez es más complicado de equilibrar a medida que pasan los años.
La clave para una pérdida de peso saludable es mantener una alimentación equilibrada y variada durante todo el año, en la que se controlen las cantidades y se complemente con ejercicio. En este sentido y para mejorar nuestra alimentación, los expertos de Alimentos Naturales han condensado en este decálogo una serie de consejos con los que conseguir una nutrición completa y sana.
1. Los carbohidratos deben ser la base de la alimentación. Al menos la mitad de las calorías de la dieta deben provenir de alimentos ricos en carbohidratos. Este nutriente es la principal fuente de energía para el organismo y se encuentra en los cereales, arroz, pasta, patatas, pan y, por supuesto, también en las legumbres.
2. Aprovecha los alimentos poco procesados, frescos y de temporada. Esto te permitirá consumir productos en su mejor momento tanto desde el punto de vista organoléptico (sabor y aroma) como desde el punto de vista nutricional. La disponibilidad de vitaminas y minerales es mayor en productos frescos y mínimamente procesados.
3. Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. El aceite de oliva es el elemento básico de la dieta mediterránea y es la grasa culinaria más saludable.
4. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Las frutas, verduras, hortalizas y legumbres son la principal fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra de nuestra dieta. Las frutas, verduras y hortalizas aportan una gran cantidad de agua, las legumbres suponen una fuente importante de proteína y los frutos secos de grasas saludables.
5. Moderar el consumo de carnes grasas y consumir más pescado y huevos. La carne de ave y de conejo y determinados cortes de la vaca, buey y cerdo (lomo, solomillo) tienen menor contenido en grasa. Las carnes grasas deben consumirse con moderación en favor del pescado, que deberíamos consumir de al menos 2 piezas por semana.
6. Una correcta hidratación es importante para una alimentación saludable. Además del agua que aportan los alimentos (especialmente frutas y verduras) es necesario adquirir el hábito de beber, fundamentalmente agua, mínimo 5 vasos al día.
7. La variedad en la alimentación debe ser ley fundamental. Para gozar de buena salud, es necesario ingerir a diario alimentos de todos los grupos, ya que no existe un alimento que contenga todos los nutrientes que necesitamos a lo largo del día.
8. Consumir diariamente productos lácteos, preferentemente desnatados. Este grupo de alimentos es la principal fuente de calcio de la dieta. Además aportan vitaminas A y D, que también se pueden encontrar en los productos desnatados, con menos calorías y grasas.
9. Consumir cinco piezas de fruta al día. La fruta fresca se puede consumir en cualquier momento del día, en el desayuno, como postre o tentempié. El aporte de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra junto con su reducido aporte calórico contribuyen a conseguir una dieta saludable. Trata de tomar 5 raciones de fruta y verdura a diario.
10. El ejercicio diario complementa una buena alimentación. Para completar un estilo de vida saludable hay que combinar la alimentación con la práctica habitual de actividad física. El ejercicio nos ayudará a estar más positivos y elevará nuestro estado de ánimo.
Como contábamos en nuestro anterior artículo, os proponemos unos consejos para que los más pequeños tengas una alimentación sana y disfruten comiendo de forma saludable.
A menudo pasan muchas horas entre el desayuno y la comida a medio día y entre la comida y la cena. Un tentempié o aperitivo a media mañana y para merendar son una buena opción para no llegar con excesivo hambre a las comidas.
Son una opción para complementar una alimentación saludable ya que son momentos excelentes para introducir en la alimentación de los niños fruta, cereales, lácteos. También puede ser bocadillo o verduras frescas, como apio o zanahorias. Lo más sano para mantener una dieta equilibrada es seleccionar alimentos muy variados.
Son alimentos ricos en agua, vitaminas, minerales y fibra, por lo que es importante alcanzar una ingesta de cinco raciones diarias de estos grupos. Por ejemplo, un zumo de fruta en el desayuno, una manzana o un plátano entre horas y dos tipos de verdura en las comidas.
Los alimentos ricos en grasas saturadas atraen mucho a los niños por su sabor. Sin embargo, el poder saciante de estos alimentos es menor que el de, por ejemplo, alimentos ricos en fibra, por lo que incitan a consumir más alimentos y en menor espacio de tiempo.
La grasa es importante en un contexto de dieta saludable y se debe potenciar el consumo de grasa procedente de frutos secos, aceite de oliva y pescado. No hay que abusar de alimentos grasos como la mantequilla, las cremas, los alimentos fritos, las tartas saladas o la bollería.
Para poder seguir una dieta sana es fundamental mantener la salud de los dientes ya que son indispensables en el acto de comer. Los niños deben aprender esta conducta desde pequeños. Para conservar una sonrisa espléndida es necesario cepillarse los dientes después de cada comida y no olvidar que, después del cepillado nocturno, no se debe comer nada más y hay que beber únicamente agua.
Para completar un estilo de vida saludable hay que combinar la alimentación con la práctica habitual de actividad física. El ejercicio es indispensable para mantener en forma el corazón y fortalecer los huesos y contribuye a ser más positivos y mejorar el estado de ánimo. Es importante que los niños realicen algún tipo de ejercicio cada día, como ir caminando al colegio o subir las escaleras deprisa. También los juegos que practican en el recreo, como el fútbol o saltar a la cuerda, son un buen entrenamiento.