
Paula M.
José Calvo Martín
Un chico aficionado a la cocina pero con poco tiempo en mi día a día para cocinar! Me gustan las recetas rápidas y fáciles!
Rosana Escudero
Me gusta dedicar mi tiempo libre a descubrir nuevas recetas y a compartir también las mías. Me gusta cocinar y sobretodo preparar postres!!
Antonioni
Me encanta la pizza y la legumbre ¿Habéis probado una combincaicón de ambas? ;-)
Natalia Hernandez
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Cuando preparamos ciertas comidas en las que es necesaria una especial atención a la sal, como pueden ser potajes, cocidos y otros platos caseros o "de puchero", corremos el peligro de que la comida nos quede sosa o muy salada si no medimos bien las cantidades, sobretodo si preparamos comida para muchas personas.
Si a pesar de tener cuidado con la cantidad de sal que echamos, cuando probamos la comida notamos que está salada, podemos compensar el sabor echando una patata pelada. Dejamos hervir la comida con la patata y ésta absorberá parte de la sal, equilibrando el sabor de nuestra comida.
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La mejor forma de congelar legumbres para poder tenerlas listas en cualquier momento es poner las judías, garbanzos o las legumbres que queramos congelar en romojo durante toda una noche. Al día siguiente hay que escurrirlas bien como si fuésemos a cocinarlas. Lo ideal es, después de escurrirlas enjuagarlas con agua limpia y ponerlas por segunda vez a escurrir durante al menos media hora.
Por último hay que colocar las legumbres en bolsas herméticas, según las cantidades que queramos congelar y meterlas en el congelador. De esta forma cuando queramos cocinarlas, solo tendremos que sacar la cantidad deseada y cocinarlas.
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Te proponemos varias maneras de tomar las legumbres, por si quizás no has contemplado tomarlas de otra manera:
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Legumbres más digestivas
Para que las legumbres sean más digestivas incorpora al guiso una pizca de comino en polvo. En el caso de las alubias, cámbiales el agua de cocción en cuanto den el primer hervor.
Tomate frito menos ácido
Cuando hagas tomate frito, puedes quitarle ese punto de acidez poniéndole una cucharadita de azúcar. Eso suavizará la acidez.
Mantén las morcillas fritas enteras
Cuando tengas que freír morcilla, cortada en rodajas, y quieras que no se te deshaga, ni que se le encoja la piel, deberás pasar antes de freír la morcilla, pon un poco de harina.
Reduce la sal de una sopa
Si haces una sopa y te sale un poco salada, échale un par de rodajas de patata y déjala hervir un poco; la patata absorberá la sal.
Acelera la cocción de las legumbres
Si olvidaste poner en remojo las legumbres la noche anterior, añade a su cocción un poco de alga de kombu-que encontrarás en los herbolarios- y estarán listas en muy poco tiempo.
Pulpo cocido más tierno
Para que el pulpo salga tierno al cocerlo, debe sufrir durante la cocción cambios bruscos de temperatura, por lo que después de que rompa a hervir fuerte durante 5 minutos le sustituiremos el agua por otra fría, repetiremos el proceso dos veces y posteriormente le dejaremos cocer, el tiempo necesario dependiendo de su tamaño. Otra opción es dejarlo congelado unos días o bien hervirlo con unos tapones de corcho.
Asar patatas rápido
El método más rápido para asar una patata es cocerla primero, durante un cuarto de hora, y posteriormente meterla en el horno, durante unos 30 minutos.
Pierna de cordero con más sabor
Para hacer que una pierna de cordero que esté jugosa puede hacerse lo siguiente: con una jeringuilla, prueba a inyectar vino blanco o coñac en la pierna antes de cocinarla en diferentes lugares.
La alimentación es un aspecto que debe ser muy cuidado porque asegura un adecuado crecimiento y desarrollo. En los primeros meses de vida, su alimento básico es la leche materna. Durante el primer año hay que introducir los alimentos de su dieta de forma progresiva, acorde al desarrollo del aparato digestivo, es decir, hay que ir adaptando la alimentación a la edad del niño, con el objetivo de que no supere sus posibilidades por un lado, pero para que tampoco se quede por debajo de lo que necesita para llevar a cabo una buena nutrición, ya que en esta etapa las necesidades nutricionales son muy exigentes.
El objetivo es ir introduciendo nuevos alimentos en el día a día del bebé, que poco a poco irá creciendo e irá necesitando nuevos nutrientes. Este proceso debe realizarse con cuidado y de manera progresiva, para evitar alergias y sobrecargas, y siempre teniendo en cuenta las circunstancias particulares del niño.
La alimentación debe ser variada y bien distribuida. Un buen consejo puede ser que no se repitan los alimentos durante dos días seguidos, y que las comidas estén muy repartidas a lo largo del día en 4-5 comidas de poco volumen.
En el caso de las legumbres, éstas deben ir adaptándose a las necesidades del niño, pero también a sus gustos. Las legumbres no se introducen en la alimentación hasta que casi haya cumplido el año, desde los 10-11 meses, y para que sean mejor aceptadas se pueden presentar trituradas en puré, mezcladas con mucha patata o con verdura (alimentos que le resultarán familiares)… tratando de aumentar la cantidad de legumbres según se va haciendo mayor.
Muchos niños comen con la vista por lo que es tarea de las personas encargadas en su alimentación de ofrecer alimentos saludables de diversas formas encontrando las que sean más aceptadas por los niños.
En este sentido las legumbres son muy versátiles ofreciendo un sinfín de posibilidades gastronómicas. Desde las recetas tradicionales de guisos de legumbres, los purés con patata y zanahoria, pasando por recetas de ensaladas que combinan legumbres con verdrura, pasta o arroz, hasta divertidos patés de legumbres (como el Hummus) para dippear o untar en pan.
La imaginación es importante para que el objetivo educativo y nutritivo que tiene su alimentación vayan de la mano en pro un correcto crecimiento y desarrollo y la adquisición de hábitos saludables a largo plazo.
Formas, colores, texturas, métodos de cocinado ¡todo influye!
Consulta nuestras recetas y descubre que las legumbres pueden ser su alimento favorito.
Llevar una alimentación saludable siempre es algo importante pero cuando somos pequeños es vital para tener un desarrollo adecuado. Los hábitos dietéticos y el ejercicio en nuestros primeros años, pueden marcar la diferencia entre una vida sana y el riesgo de sufrir enfermedades en años posteriores. Alimentarse bien no significa siempre lo mismo ya que en las diferentes etapas de la vida se necesitan distintos nutrientes.
Un aspecto que hay que tener muy en cuenta durante el primer año de vida es la cantidad de hierro que aporta la dieta, y por eso durante este periodo hay que vigilar rutinariamente la aparición de anemia ferropénica. La utilización de preparados o cereales enriquecidos con hierro y el consumo de alimentos ricos en este mineral pueden ayudar a prevenir este problema.
Entre el año y los 3 años el niño ya empieza a tener su personalidad y a escoger sus alimentos. Puede elegir entre diferentes sabores, texturas y colores y es importante que su nutrición haga frente a sus necesidades energéticas.
En muchos casos la alimentación de los pequeños no contiene las cantidades recomendadas de hierro, calcio, vitaminas A y D y vitamina C, por eso es muy importante que tengan una dieta equilibrada comiendo con regularidad frutas, verduras, legumbres y pescado, entre otros alimentos.
El hierro es muy importante tanto para el crecimiento físico como para el desarrollo mental, por ello, una alimentación baja en este mineral puede provocar anemia, retraso en el aprendizaje y, en casos extremos, puede llegar incluso a provocar retraso mental.
Un buen plato de lentejas o de estos alimentos, incorporado de forma regular en la alimentación, puede ayudar a mantener la cantidad de hierro necesaria que debemos consumir en nuestra infancia.
Los aminoácidos esenciales son componentes de las proteínas que el organismo necesita integrar para una correcta función metabólica y que no puede sintetizar por si mismo. Necesita obtenerlos a través de la dieta.
Las legumbres aportan un alto porcentaje de proteína con una buena proporción de estos aminoácidos esenciales. A pesar de ello la proteína de origen animal es más completa (tiene mayor valor biológico) que la de origen vegetal
Para conseguir de las legumbres proteínas vegetales de alto valor biológico equiparables a las proteínas de origen animal, basta con consumirlas junto con cereales como el pan o el arroz, algo que no es complicado, dadas las costumbres culinarias y gastronómicas que ya integran esta práctica en muchas de sus preparaciones.
También prueba a combinar las alubias o las lentejas con arroz y elabora deliciosas ensaladas de garbanzos con pasta o acompaña tus comidas con una pequeña porción de pan.
Otra opción que puedes preparar y que es bastante sencillo es el Hummus, una especie de “paté” a base de garbanzo, y que aliñado con poquito de aceite de oliva, constituye un aperitivo o entrante ideal para dippear con pan.
Con estas ideas descubrirás platos más sabrosos, saciantes y nutritivos, así como recetas ligeras, con las que conseguiremos un aporte de proteínas similar al de preparaciones con carne.