El hierro es un mineral esencial en nuestra alimentación. Participa en el transporte oxígeno desde los pulmones hasta todas las células del organismo. En general es necesario controlar su aporte ya que el déficit de hierro (anemia ferropénica) es muy frecuente. Las necesidades de hierro aumentan durante la adolescencia (por ser una etapa de crecimiento y desarrollo) y durante el embarazo (por el aumento del volumen sanguíneo) por lo que es necesario vigilar especialmente el aporte de hierro en estas etapas de la vida.

Los expertos asumen que la realización de una dieta variada y equilibrada y suficiente permite cubrir todos los requerimientos de energía y nutrientes. Solamente en casos justificados es adecuado el uso de suplementos.

El hierro que mejor se absorbe es el de origen animal, el de carnes rojas especialmente. Pero no podemos abusar de su consumo ya que estos alimentos tienen mucha grasa en su composición y la mayoría es grasa saturada. Por esto debemos buscar el aporte de hierro en otras fuentes. De los alimentos de origen vegetal, las legumbres, especialmente las lentejas, son los alimentos más ricos en hierro. Para mejorar la absorción del hierro de estos alimentos basta con incluir en la misma comida un alimento rico en vitamina C (pimiento rojo, brócoli, fresas, cítricos…).

Otro aspecto importante a la hora de valorar la ingesta de hierro es el consumo de té, café ya que puede interferir negativamente en la absorción de hierro y habrá que evitar su consumo junto con una comida rica en este mineral.

Published in Consejos