Seguir un estilo de vida saludable que cuide la dieta y que procure la práctica regular de actividad física favorecen un estado de salud óptimo. Asimismo, se ha demostrado que una correcta alimentación es una herramienta importante en el manejo de muchas enfermedades como la obesidad, la diabetes, la hipertensión...cuya evolución muchas veces su prevención dependen directamente de lo que el individuo coma.
La mayoría de los estudios que evalúan la calidad de la dieta es nuestro medio encuentran que esta es elevada en calorías sobre todo procedentes de la grasa y deficitaria en carbohidratos y fibra. Este patrón se aleja del que promueve la dieta mediterránea que ha sido reconocida como patrimonio de la humanidad por sus beneficios para la salud.
Cuidar la alimentación es algo que afecta a niños, adultos y sobre todo a las personas mayores, un grupo con un alto nivel de riesgo nutricional. Según la OMS, las personas mayores son las más vulnerables debido a una serie de factores que pueden influir en la ingesta de los alimentos. Presentan un alto riesgo de seguir dietas incorrectas tanto por exceso como por defecto y esto puede poner en compromiso su estado nutricional y tener repercusiones en la salud.
Entre las posibles estrategias para mejorar el valor nutricional de la dieta y contribuir a mejorar el estado de salud y prevenir la aparición o desarrollo de enfermedades se recomienda moderar el consumo total de calorías, aumentar la proporción de carbohidratos y de fibra, disminuyendo la cantidad total de grasa, especialmente grasa saturada y colesterol. Esto se podría conseguir sustituyendo algunos platos de carne roja por platos de legumbres; pan y cereales refinados por cereales integrales, y productos lácteos enteros por semidesnatados.
Las legumbres constituyen una herramienta muy interesante para el manejo nutricional de en el colectivo de los ancianos ya que:
Recuperar los platos de cuchara e incluir las legumbres en la alimentación diaria es una buena idea para cuidar la alimentación sobretodo de los más vulnerables, nuestros mayores.
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La alimentación infantil debe ser correcta para un adecuado crecimiento y desarrollo. La dieta de los niños debe ser equilibrada, variada y suficiente para cubrir sus necesidades nutricionales. Pero además, debe gustar a los pequeños y cumplir con una función educativa de hábitos saludables para el futuro, lo que llega a convertirse en una difícil labor en muchos casos.
Para ayudar a los padres a que la alimentación de los más pequeños sea sana, te ofrecemos una serie de consejos para conseguir que los más pequeños disfruten comiendo de forma saludable, que desarrollaremos en dos artículos.
Una de las mejores maneras de disfrutar de las comidas es hacerlo en compañía de la familia y los amigos, en casa o en el colegio. Resulta interesante observar qué escogen los demás, qué opciones son las más deseadas o qué alimentos eligen para rellenar sus bocadillos. Pregúntale a tu hijo qué llevan los demás al recreo o qué ve en los platos de la comida. Por ejemplo: ¿Cuántos tipos de frutas y verduras distintos ve?
Para gozar de buena salud, es necesario ingerir a diario alimentos de todos los grupos ya que no existe un alimento que contenga todos los nutrientes que necesitamos a lo largo del día. Es muy importante elegir una variedad de alimentos para evitar dietas monótonas. La mejor forma de llevar una dieta variada, consiste en comer todos los días distintos tipos de alimentos del mismo grupo.
Al menos la mitad de las calorías de la dieta deben provenir de alimentos ricos en carbohidratos. Este nutriente es la principal fuente de energía para el organismo y se encuentra en los cereales, arroz, pasta, patatas, pan y por supuesto también en las legumbres.
Por ello, es necesario incluir como mínimo uno de ellos en cada comida.
Una correcta hidratación es importante para una alimentación saludable. Además del agua que aportan los alimentos (especialmente frutas y verduras) es necesario adquirir el hábito de beber, fundamentalmente agua, mínimo 5 vasos al día.
La sensación de sed es una señal de defensa del cuerpo ante falta de agua por lo que no debemos esperar a tener sed para beber. Además de agua se pueden elegir otras bebidas como zumos de fruta, té, o leche. Es importante reducir la frecuencia de consumo de refrescos ricos en azúcares.
Cada mañana, es necesario empezar el día con un buen desayuno. Es la primera comida del día tras el ayuno nocturno y con la que los pequeños afrontarán las tareas de la mañana. Por ello, un buen desayuno es esencial, ya sea para ir al colegio o para dar una vuelta durante el fin de semana. Esta recomendación es extensible también para los adultos que además son un modelo y un referente para los niños.
Algunos estudios señalan que un buen desayuno contribuye a mejorar el rendimiento y que las personas que desayunan comen mejor el resto del resto del día. Un desayuno equilibrado se compone de un alimento del grupo de los lácteos una pieza de fruta y un alimento rico en carbohidratos tipo pan, cereales o galletas.