Durante el primer año de vida la leche es el alimento básico del niño. A partir del cuarto mes comienza la introducción progresiva de nuevos alimentos según el criterio profesional y en función de la madurez digestiva y la tolerancia individual a los nuevos alimentos.
Cereales (sin gluten), fruta, verdura, carne y pescado son los primeros alimentos que se introducen. A partir del año llega el turno de las legumbres.
Durante la infancia las legumbres se convierten en un alimento clave para su crecimiento y desarrollo. Los altos requerimientos de energía, vitaminas y minerales de esta etapa y la escasa maduración digestiva en comparación con la de los adultos exigen que alimentos de alto valor nutritivo formen parte de su dieta habitual.
Ofrecer las primeras legumbres en forma de puré facilita la digestión y mejora la aceptación al plato. Además de un modo sencillo podremos añadir otros alimentos que acepte menos o para completar los platos.
