La dieta mediterránea no es simplemente un patrón de alimentación. Es mucho más que eso, es un estilo de vida sana en la que se combinan muchos factores. Alimentación saludable, actividad física, buen humor, las reuniones con familiares y amigos alrededor de la comida, grandes paisajes, buenos cultivos… es una dieta que engloba una serie de valores compartidos por muchos pueblos, y que a su vez han vivido bajo la riqueza de la propia cuenca mediterránea.


Dentro de esa dieta mediterránea, uno de los pilares es la gran riqueza y variedad de cultivos de los campos de esta zona región. Y dentro de los productos que basan esta alimentación (verduras, trigo, oliva, fruta, pescado, huevos, quesos, frutos secos…) cobra especial importancia el conjunto de las legumbres para mantener una dieta saludable.

 

Las legumbres, protagonistas

Incorporar las legumbres a la dieta habitual, 3-5 días a la semana como dicta la dieta mediterránea, es muy beneficioso. Las legumbres son una fuente importante de hidratos de carbono de absorción lenta y fibra. Contienen una gran cantidad de vitaminas y minerales, y son bajas en grasas. Además aportan proteinas que combinadas adecuadamente con otros alimentos típicamente mediterráneos como los cereales consiguen que su calidad sea comparable a la proteína de los productos animales. Por ello, su consumo ayuda a equilibrar la proporción entre proteínas de origen animal y vegetal, y esto contribuye a reducir el aporte  ácido úrico y mejorar el aporte de grasa y de colesterol del conjunto de la dieta.


Desde el punto de vista culinario, las legumbres requieren un proceso de conservación muy sencillo, y son producto muy versátil a la hora de elaborar recetas, pues se pueden preparar en sopas, guisos, purés, asados…


Por todo ello, las legumbres, son uno de los grupos de alimentos más completos que existen para enriquecer nuestra alimentación y por supuesto un ingrediente clave de la dieta mediterránea.

Published in opinion del experto